Arranca un nuevo curso

Se ha puesto en marcha un nuevo curso pastoral, iluminado por una diversidad de eventos eclesiales de importancia, entre ellos la visita del papa con sus discursos y testimonios, la Asamblea de la Iglesia en Castilla con sus propuestas y la reciente Semana de Pastoral con sus prioridades.

La visita del papa, del 6 al 12 de junio pasado, ha sigo una inyección de entusiasmo y de conciencia cristiana. El papa ha sido un gran testigo de la fe entre nosotros y ha evangelizado. También ha dialogado con políticos y representantes de la cultura. Y ha querido mostrar la fe en la calle…

En la Asamblea de la Iglesia en Castilla, celebrada en Ávila del 30 de abril al 2 de mayo pasado, se pusieron las bases para un proceso de regeneración, según manifestaron quienes presentaron las conclusiones de la Asamblea. Recordemos que bajo el lema: “Renovados para la misión”, y practicando el estilo y la dinámica del Sínodo de la Sinodalidad, se eligieron “siete propuestas o líneas de acción” para el futuro de nuestra Iglesia castellana. Son las siguientes:

En la XVIII Semana de Pastoral, desarrollada hace pocos días: del 17 al 20 de septiembre, nuestro obispo D. José Luis Retana, ha percibido “un deseo grande de caminar unidos en el seno de la Iglesia diocesana”. En esta Semana se presentaron las prioridades para el cuso 2026-2027.

Según nuestro vicario de pastoral, Andrés González, las prioridades elegidas no vienen como un meteorito, sino que están en relación con el camino recorrido en los últimos años; por tanto, están en conexión con la vocación bautismal, el Congreso de Vocaciones, el Sínodo de la Sinodalidad, el Jubileo de la Esperanza, la Asamblea de la Iglesia en Castilla, la visita del papa…

Un texto evangélico inspira las prioridades y las ilumina: “Que todos sean uno en Cristo para que el mundo crea…” (Jn 17,21). Bajo la inspiración de este texto se han elegido cuatro prioridades:

  1. Crecer en una espiritualidad de escucha y discernimiento compartido.
  2. Fortalecer vínculos comunitarios y equipos apostólicos.
  3. Impulsar una Iglesia en salida y de primer anuncio.
  4. Crecer en una Iglesia más acogedora y cercana, misionera y servidora de los pobres.

Para nuestro obispo, el “caminar unidos”, “la comunión es una tarea ardua, pero también la más fructífera si se consigue. Y aunque es costosa, también es la primera evangelización. Frente al riesgo de quedar centrados solo en la propia parroquia, movimiento o realidad eclesial, de lo que se trata es de hacer discípulos, es decir, de unir a la gente a Cristo”.

Vea, pues, cada uno si está haciendo comunión con su vida y su colaboración. Muchos, conscientes de su vocación cristiana, no dejan de cooperar. Pero hay tarea para muchos más. De nuevo se nos convoca a ser artesanos de fraternidad, signo previo y necesario para cualquier anuncio misionero o profético…

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